Las várices son venas dilatadas que, por lo general, afectan a las piernas. Aunque muchas veces se las considera un problema estético, son en realidad un signo visible de una circulación venosa deficiente.
Esta condición es especialmente frecuente en mujeres y puede afectar hasta a un 21% de la población. Conocer sus causas, síntomas y opciones de tratamiento es clave para cuidar tu salud vascular.
¿Por qué se forman las várices?
En condiciones normales, las venas de los miembros inferiores transportan la sangre desde los pies hacia el corazón, ayudadas por válvulas internas que impiden el retroceso. Cuando estas válvulas no funcionan correctamente, la sangre se acumula, la presión aumenta y la vena comienza a dilatarse. Así se forma una várice.
¿Qué síntomas suelen provocar?
En muchos casos, las várices no generan síntomas al inicio. Pero a medida que la enfermedad avanza, pueden aparecer:
- Pesadez o cansancio en las piernas
- Hinchazón, ardor, opresión o sensación de calor
- Calambres nocturnos
- Picazón y dolor localizado
- Cambios en la piel: enrojecimiento, descamación, manchas o inflamación
Estos síntomas suelen empeorar hacia el final del día, especialmente si permanecés muchas horas de pie o sentado.
¿Qué complicaciones pueden aparecer?
En ausencia de tratamiento, la insuficiencia venosa puede evolucionar hacia formas más complejas:
- Flebitis: inflamación de las venas
- Trombosis: formación de coágulos que obstruyen la circulación
- Sangrado espontáneo en várices superficiales
- Úlceras venosas: heridas crónicas de difícil cicatrización, propias de estadios avanzados
Tengo várices, ¿debo consultar a un especialista?
Sí. Tanto si tenés síntomas como si solo observás venas dilatadas, es importante realizar una consulta médica. No todas las várices causan molestias, pero todas deben ser evaluadas. Un diagnóstico temprano permite establecer el mejor enfoque y prevenir complicaciones futuras.
Incluso si no ves várices a simple vista pero tenés molestias como hinchazón o pesadez, puede tratarse de una insuficiencia venosa no visible superficialmente. Escuchar a tu cuerpo es el primer paso.
¿Tener várices significa que necesito operarme?
No necesariamente. La insuficiencia venosa es una enfermedad crónica y progresiva, pero de evolución lenta. En muchos casos se puede comenzar con un tratamiento conservador, que incluye:
- Ejercicio físico adaptado
- Uso de medias de compresión
- Control del peso
- Medicación específica
Estos enfoques ayudan a mejorar la circulación y aliviar los síntomas. En estadios más avanzados, o cuando los tratamientos iniciales no son suficientes, se puede optar por procedimientos mínimamente invasivos o quirúrgicos, siempre planificados junto al especialista.
¿Cómo se diagnostican las várices?
El diagnóstico comienza con una consulta con el especialista en flebología. A través de la entrevista médica y el examen físico, se analizan:
- Historial clínico y familiar
- Actividad física y laboral
- Localización, tamaño y características de las venas visibles
- Calidad de la piel y signos de insuficiencia venosa
En muchos casos, se complementa con un estudio llamado ecodoppler venoso, que permite observar en tiempo real el flujo sanguíneo, evaluar el tamaño de las venas y el funcionamiento de las válvulas internas.
A partir de esa información, se establece un diagnóstico preciso y se define un plan de tratamiento personalizado.
Tratamientos para las várices
Existen múltiples opciones terapéuticas que se adaptan al tipo y grado de la enfermedad, así como a las necesidades de cada paciente. Entre los tratamientos disponibles se encuentran:
- Escleroterapia convencional (inyección de sustancias esclerosantes)
- Escleroterapia con espuma guiada por ecografía o realidad aumentada
- Láser transdérmico para arañitas vasculares (telangiectasias)
- Cirugía endovascular láser
- Microcirugía de várices
- Cirugía convencional
Cada tratamiento tiene indicaciones específicas. Por eso, es fundamental definir junto al médico el enfoque más adecuado para vos.
¿Qué factores aumentan el riesgo de tener várices?
La insuficiencia venosa tiene múltiples causas. Los factores de riesgo más frecuentes incluyen:
- Ser mujer
- Edad avanzada
- Obesidad
- Permanecer mucho tiempo sentado o de pie sin moverse
- Embarazos
- Antecedentes familiares de várices
Si tenés uno o más de estos factores, una evaluación preventiva puede ayudarte a detectar la enfermedad en sus etapas iniciales.
Escuchá a tus piernas. Consultá a tiempo.
Las várices no son solo un tema estético. Son una señal de que tu circulación necesita atención. Un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado pueden mejorar tu calidad de vida y prevenir complicaciones.
¿Notás venas dilatadas, pesadez o hinchazón en las piernas?
Consultá con un especialista en flebología y conocé tus opciones.